La Navidad suele ser sinónimo de alegría, reuniones regalos. Pero para muchos, también es una época de soledad no deseada. En muchos países al menos el 20% de la población sufre de este tipo de soledad? Sin embargo, hay amigos peludos dispuestos a cambiar eso: los perros.

Según la Fundación Affinity, nuestros fieles compañeros de cuatro patas no solo llenan de amor el hogar, también actúan como puentes de conexión social. Son expertos en sacar sonrisas, romper silencios incómodos y crear oportunidades para que hables con otras personas. 

Elena Blanco, quien convive con un perro y un gato, lo tiene claro: “Nunca me he sentido sola porque casi siempre he tenido un perro o un gato. Su compañía me ha ayudado a sobrellevar momentos difíciles. Esta Navidad estaré con familia, amigos y, por supuesto, mis animales”.

Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity “Animales y Salud”, explica que los perros ofrecen apoyo social único. Cuando las conexiones humanas son limitadas, ellos son el mejor consuelo.

Jesús Abió, de 70 años, lo confirma: “Paso varias horas al día solo con mi perra Nina, pero nunca me siento solo. Ella me obliga a salir a pasear y, en esos paseos, hablo con más gente que cuando voy solo. Nina provoca saludos, charlas y sonrisas”.

Este poder que tienen los perros para conectar personas es una especie de “magia social“. La Fundación Affinity lo sabe y ha lanzado una campaña en redes sociales junto al portal Viaja con tu Mascota para fomentar estas interacciones. La idea es simple pero poderosa: unir a personas a través del amor por los animales.

¡Esta Navidad, no estés solo! Si tienes un perro, sal con él, disfruta de los paseos y deja que te ayude a conectar con otras personas. Si no tienes uno, ¡quizá sea el momento de adoptar un nuevo amigo que llene de amor y compañía tu vida!

En Fort Worth, Texas, un hombre de 80 años ha encontrado una manera conmovedora y única de mejorar la vida de los perros callejeros. Eugene Bostick, un jubilado con un corazón de oro, ha dedicado los últimos 15 años a construir y operar un tren especial para pasear a estos animales necesitados. Esta admirable iniciativa ha capturado la atención y el cariño de millones de personas en todo el mundo.

La historia de Eugene comenzó hace más de una década, cuando decidió que su jubilación sería una oportunidad para hacer el bien. Desde joven, siempre tuvo un amor profundo por los animales, pero fue en su retiro cuando pudo dedicar tiempo y recursos a una causa que lo llenaba de satisfacción. Inicialmente, Bostick alimentaba y cuidaba a los perros callejeros que encontraba en su barrio. Su compasión no tenía límites: los llevaba al veterinario, los alimentaba y les brindaba cariño.

Con el tiempo, la cantidad de perros que Eugene cuidaba creció significativamente. Aunque inicialmente los paseaba en un tractor, pronto se dio cuenta de que este medio de transporte no era suficiente para tantos amigos peludos. Fue entonces cuando surgió la idea innovadora que cambiaría todo. Con la ayuda de su hermano, Eugene decidió construir un tren para perros, añadiendo barriles de plástico como vagones a su tractor. Estos barriles, cada uno con un pequeño asiento acolchonado, permitieron que cada perro tuviera su propio espacio cómodo durante los paseos.

Dos veces por semana, el peculiar tren de Eugene recorre las calles de su vecindario, llevando a sus pasajeros especiales en un viaje lleno de aventuras y alegría. Los residentes locales y visitantes se han maravillado al ver a los perros disfrutar del viento en sus caras y la compañía de sus compañeros. Esta vista tan entrañable ha convertido el tren en un fenómeno viral, con un video que ya ha sido visto por más de 2.5 millones de personas.

El tren de Eugene no solo ha mejorado la vida de los perros callejeros, sino que también ha tenido un profundo impacto en la comunidad de Fort Worth. Los vecinos se han unido para apoyar su misión, donando comida, suministros y dinero para ayudar a cubrir los costos del cuidado de los animales. Además, su historia ha inspirado a otros a tomar acción, promoviendo la adopción de perros callejeros y el voluntariado en refugios de animales.

En una reciente entrevista, Eugene compartió sus pensamientos sobre su labor: “Hacer esto me da un propósito. Estos perros merecen una segunda oportunidad y estoy feliz de poder dársela”. Su dedicación y amor por los animales han hecho que muchos lo consideren un héroe local y una inspiración global.

Eugene Bostick ha demostrado que no hay edad para hacer una diferencia significativa en el mundo. Su tren para perros no solo es un símbolo de creatividad e innovación, sino también de compasión y dedicación. La historia de Eugene es un recordatorio poderoso de que cada pequeño acto de bondad puede tener un impacto enorme. Mientras el tren siga recorriendo las calles de Fort Worth, seguirá llevando consigo un mensaje de amor y esperanza, inspirando a otros a cuidar y proteger a los animales más vulnerables entre nosotros.