Vivir más de 100 años parece una hazaña extraordinaria, pero en Japón se ha convertido en parte de la realidad cotidiana. Con 95.000 centenarios en su población, el país ha alcanzado un hito impresionante en longevidad. Lo más llamativo es que casi el 90% de estas personas son mujeres. Más que una coincidencia, es el resultado de décadas de cambios en la alimentación, el estilo de vida y la atención médica.

Este fenómeno ha posicionado a Japón como el líder mundial en envejecimiento saludable. Con más de 36 millones de personas mayores de 65 años, el país ha demostrado que una vida larga y activa es posible. 

Tomiko Itooka, con 116 años, es la persona viva más longeva del mundo. También está Kiyotoka Mizuno, de 110 años, el hombre más anciano del planeta, quien mantiene sus rutinas diarias con una tranquilidad envidiable. La cultura japonesa fomenta la disciplina y el equilibrio, valores que han acompañado a estos centenarios a lo largo de sus vidas.

Pero no todo es motivo de celebración. Mientras el número de centenarios sigue en aumento, la tasa de natalidad continúa disminuyendo. Japón enfrenta un desafío sin precedentes para mantener su sistema de salud y pensiones con una población activa cada vez más reducida. En respuesta, el gobierno ha decidido extender la edad de jubilación y buscar nuevas estrategias para garantizar la sostenibilidad económica del país.

Más allá de las cifras, la longevidad en Japón refleja un estilo de vida marcado por la alimentación equilibrada, la actividad constante y el fuerte sentido de comunidad. Este modelo de vida ha permitido que tantas personas alcancen edades que antes parecían imposibles. La historia de Japón demuestra que la longevidad no es solo cuestión de genética, sino también de hábitos y cultura.

Hay historias que inspiran y la de Kayleigh Williamson es una de ellas. Ella es una mujer de 33 años que ha marcado un hito en la historia del deporte tras encontrar en el running un estilo de vida y una herramienta de superación y motivación vital ante su padecimiento de Trisomía 21.

Así es Kayleigh, se convirtió en la primera mujer con Síndrome de Down en correr y completar el Maratón de la Ciudad de Nueva York. Su vídeo llegando a la meta del maratón dió la vuelta al mundo, y no es para menos, ya que su hazaña es todo un símbolo de inclusión, esfuerzo, inspiración, perseverancia y motivación.

Originaria de Texas, finalizó la famosa carrera de la Gran Manzana el pasado 5 de noviembre del 2023, en la que participaron casi 52.000 personas. Algo también de admirarse fue el amor que su madre Sandy le demostró a hija al hacer el maratón junto con ella. Después de 10 horas, cruzó la meta, pero hay que mencionar que Kayleigh hizo varias paradas para bailar las canciones que iba escuchando a lo largo de los 42 kilómetros de la competencia. 

Para esta atleta, este acontecimiento no era nuevo, en febrero de 2022, logró terminar el Medio Maratón de Austin, Texas siendo la primera persona con síndrome de Down en terminar la competición con 26 años. Terminó los 21 kilómetros de la competición con un tiempo de 6 horas 22 minutos. Después vino Boston a principios del 2023; además de sumar en su propio récord otras 20 competiciones.

Su pasión por las carreras comenzó cuando le diagnosticaron Alzheimer a su abuela y en su familia decidieron prestar más atención a la salud y al deporte. “Mi abuela siempre había querido llevarme a Nueva York. Murió por Alzheimer y esto era un homenaje para ella”, explicó del porque su decisión para hacer el maratón de esta gran ciudad.

En un inicio Kayleigh empezó a entrenar en carreras y también fuerza, y cuando falleció su abuela, quiso además visibilizar el Alzheimer en sus retos. De hecho, durante la maratón utilizó una camiseta con el mensaje “Corriendo en memoria de mi abuela, los recuerdos importan, conciencia del Alzheimer”

Williamson se describe a sí misma como una diva del ‘running’. Le gusta mover el cabello cuando termina una carrera y tener sus uñas perfectas. Además sus aficiones son correr, nadar, hacer fotografías y bailar.

En una entrevista explicó que al finalizar el maratón se sentía muy cansada y sus músculos estaban con mucho dolor, pero se sentía muy orgullosa de sí misma. No lo consideró un esfuerzo demasiado duro ya que ya había entrenado mucho con su madre. Y aunque odiaba levantarse temprano ese fue uno de los retos más importantes para su entrenamiento para poder así lograr su objetivo. También cuenta con dos entrenadores William y Shane, además de su entrenador de fuerza Robert.

Kayleigh ya escribió un libro sobre su primer medio maratón, ‘Cool to be me’ (es increíble ser yo). Su motivación para realizar sus carreras y entrenamientos son su madre y sus amigos que la apoyan y la ayudan.

Para ella no existen impedimentos para personas con síndrome de Down como ella, pero reconoce que deben prepararse mucho y trabajar muy duro. Sin duda ella es un gran ejemplo de cómo el deporte es una maravillosa herramienta para impulsar el bienestar, la salud y la inclusión de las personas con Síndrome de Down.

IG: @kayleigh.williamson.5011

Con una condición envidiable y una actitud que enamora, el perrito “Cactus” se convirtió en uno de los 50 mejores maratonistas, al concluir de manera destacada, el Maratón de Sables o Maratón de las Arenas, que se celebra cada año en el Desierto del Sahara y que es, sin duda, uno de los más extenuantes y difíciles de todo el mundo. Fue tan bueno el trabajo físico realizado por el pequeño can, que los organizadores decidieron otorgarle una medalla.

El ultramaratón es conocido como la carrera a pie más dura del planeta por su distancia y por las condiciones climáticas a los cuales los corredores son expuestos. Durante siete días se recorre una distancia de 250 kilómetros entre arena y piedras.

Atletas de varios países se inscribieron a esta justa deportiva, quienes de acuerdo con los organizadores, recibieron y acogieron al pequeño “Cactus” y se encargaron de hidratarlo a lo largo del recorrido.

El pequeño campeón recorrió 120 de los 250 kilómetros que consiste la prueba. Posteriormente recibió atención veterinaria y confirmaron el perfecto estado de salud del perro.