En un rincón vibrante de Bogotá, una youtuber colombiana está revolucionando el reciclaje y ganando corazones en toda América LatinaSara Samaniego, conocida como Marce, la recicladora, combina color, carisma y conciencia social para cambiar la forma en que vemos la basura. Con más de 32 años y un ejército de seguidores en YouTube, TikTok e Instagram, Sara ha demostrado que cuidar el planeta puede ser emocionante, esperanzador y humano.

¿Cómo lo hace? Creó a Marce, un personaje alegre y empático que enseña, inspira y conecta. Marce no solo explica cómo separar la basura en bolsas blancas o negras, sino que también narra las historias invisibles de los recicladores informales de Bogotá: héroes anónimos que luchan diariamente para transformar los residuos en recursos.

“Son madres, padres, personas increíbles que trabajan con dedicación cada día”, dice Sara conmovida en uno de sus videos. Este mensaje ha llegado a millones y ha inspirado cambios reales, desde hogares que ahora limpian sus reciclables hasta estudiantes rurales que han adoptado hábitos sostenibles gracias a sus lecciones.

El interés de Sara por el reciclaje nació cuando era niña. Durante vacaciones en el campo, su familia quemaba basura debido a la falta de servicios de recolección, una experiencia que dejó una marca en su conciencia. Más tarde, mientras estudiaba Comunicación, conoció de cerca la lucha de los recicladores informales y decidió contar sus historias al mundo.

Pero no fue fácil. Al principio, quiso trabajar con recicladores reales para sus videos, pero encontró resistencia y desconfianza. Finalmente, Sara decidió convertirse en Marce, un personaje que encarna la alegría y la dignidad del trabajo de reciclaje. “Quería ponerme en los zapatos del otro, no para engañar, sino para empatizar“, explica.

Durante la pandemia, Sara recaudó fondos para apoyar a los recicladores con alimentos y medicamentos, un esfuerzo que evolucionó en su organización sin fines de lucro, Reciclando Amor. Esta iniciativa brinda asistencia médica y servicios esenciales a quienes más lo necesitan, cerrando la brecha entre el impacto social y el ambiental.

Con cada video, Sara no solo educa, sino que inspira a ver la basura como una oportunidad para cambiar el mundo. Y en un mundo donde las redes sociales son a menudo un reflejo vacío, Marce brilla como un faro de esperanza y acción.

Si crees que el reciclaje es aburrido, deja que Sara Samaniego te lo cuente con su estilo único. Porque, como dice Marce: “Un poquito de esfuerzo puede transformar montañas de basura en montañas de posibilidades”. 

En una época donde la magia de dar nunca se pierde, los estudiantes de la Universidad de Sonora (Unison) decidieron llevar alegría a comunidades vulnerables y, al mismo tiempo, salvar al planeta

¿Cómo lo hicieron?

Con el Juguetón Sustentable, una iniciativa que demuestra que reciclar también puede regalar sonrisas

Este año, alrededor de cuatro mil juguetes reciclados están cambiando vidas. Estos juguetes, que muchos considerarían basura, fueron rescatados y reacondicionados por los estudiantes de la Facultad Interdisciplinaria de IngenieríaJavier Esquer Peralta, coordinador del proyecto, lo explica mejor: “Prolongamos la vida de los juguetes y reducimos la cantidad de residuos. Pero, sobre todo, llevamos esperanza y felicidad a quienes más lo necesitan”.

Imagina juguetes que, en lugar de terminar en un basurero, llegan a las manos de niños y niñas en situación vulnerable. Los pequeños de zonas como Bahía de Kino, Mesa Tres Ríos y comunidades indígenas recibirán estos regalos justo a tiempo para Navidad“Cada juguete entregado es una oportunidad para recordar que lo que desechamos aún puede tener valor”, dice Francisca Monge Amaya, académica que participa en el proyecto.

Este no es solo un acto de bondad. También es un ejercicio de conciencia. Los estudiantes no solo aprendieron sobre sustentabilidad, sino que vivieron en carne propia cómo pequeñas acciones pueden transformar realidades“El reciclaje no solo cuida el planeta, también cuida a nuestra gente”, señalan los participantes.

Además, detrás de esta iniciativa hay más de 30 grupos de estudiantes y el apoyo de ocho académicos que, como verdaderos héroes anónimos, hicieron posible esta labor titánica. Gracias a ellos, asociaciones como Pintando Sonrisas y Casas de Refugio verán a más niños felices esta Navidad. 

Así que, la próxima vez que pienses en tirar un juguete viejo¡piénsalo dos veces! Reciclar no solo ayuda al medio ambiente, también puede ser una puerta a la felicidad de alguien más. Porque regalar una sonrisa es, quizás, ¡el mejor regalo de todos!

Cada primavera, una legión de dedicados voluntarios se embarca en una misión nocturna que salva la vida de miles de anfibios en Inglaterra. Armados con linternas y vistiendo chaquetas de alta visibilidad, estos héroes anónimos recorren las carreteras oscuras para recoger y transportar de manera segura a sapos, ranas y tritones que, de otro modo, estarían destinados a ser aplastados bajo los neumáticos de los coches.

En toda Inglaterra, esta red de voluntarios ha logrado reducir en un 60% las muertes de anfibios en las carreteras. El impacto de su labor es innegable, y su esfuerzo ha transformado no solo la vida de estos pequeños animales, sino también la percepción sobre la importancia de proteger a estas especies.

Asó lo explica James Thornton, coordinador de uno de los grupos de rescate. “Es una tarea ardua, pero la recompensa de ver a estos animales cruzar la carretera de manera segura lo vale todo”. El trabajo no es fácil. Las noches son frías y oscuras, y los anfibios, pequeños y camuflados, son difíciles de ver en el asfalto. “Es como buscar una aguja en un pajar”, comenta Lisa Harper, una voluntaria con más de cinco años de experiencia. “Pero cuando logras salvar a uno, sientes que has hecho una diferencia real”.

Un ejemplo notable de este esfuerzo se encuentra en Bath, donde el grupo Charlcombe Toad Rescue ha operado desde 2003. Gracias a su dedicación, han logrado reducir las muertes de anfibios en cruces de carreteras del 60% al 3%. La labor del grupo Charlcombe no solo ha salvado más de 40,000 anfibios, sino que también ha sensibilizado a la comunidad local sobre la importancia de estos pequeños pero vitales seres.

La operación en Bath es tan organizada que cuenta con una lista de espera para unirse a los aproximadamente 50 voluntarios activos. Además, el grupo financia colectivamente 1,500 libras anuales para pagar el cierre temporal de la carretera principal durante la temporada de reproducción. “Es un pequeño precio a pagar para asegurar la supervivencia de nuestros sapos y ranas”, señala Williams.

Los sapos y ranas desempeñan un papel crucial en el ecosistema, controlando las poblaciones de insectos y manteniendo el equilibrio ecológico. “Estos animales son esenciales para nuestro medio ambiente”, explica Thornton. “Salvarlos no solo beneficia a los anfibios, sino a todo el ecosistema local”.