Imagínate un material que imite la piel humana y, si se daña, pueda regenerarse por sí solo. ¿Suena a ciencia ficción? Pero es real. 

Científicos han creado un hidrogel que es tan flexible y resistente como la piel humana y, lo más sorprendente, puede curarse por sí mismo en solo 24 horas. Este descubrimiento, publicado en la revista Nature Materials, podría cambiar la medicina para siempre.

Los hidrogeles ya se usan en tratamientos médicos, pero hasta ahora solo podían copiar una característica de la piel: o su resistencia o su capacidad de regeneración. Este nuevo material logra ambas cosas gracias a unas pequeñas capas de arcilla llamadas nanohojas. Cada milímetro de hidrogel tiene 10,000 capas de estas nanohojas, lo que lo hace fuerte y flexible, igual que la piel real.

Para crearlo, los científicos mezclaron las nanohojas con agua y un polvo especial. Luego, lo expusieron a luz ultravioleta (UV), lo que hizo que las moléculas se unieran y formaran un gel sólido pero flexible. Dentro del gel, las moléculas se enredan como una maraña de hilos. Si se corta, los hilos vuelven a unirse y el material se regenera.

En solo cuatro horas, el hidrogel se repara hasta en un 90 %, y en 24 horas está completamente curado. Además, es tan resistente que podría usarse en medicina, como vendajes inteligentes o piel artificial para ayudar a personas con heridas graves.

Este invento es un gran paso para la ciencia. Aunque aún falta tiempo para que se use en hospitales, su potencial es enorme. En el futuro, podría ayudar a sanar heridas más rápido, evitar cirugías complicadas y mejorar la vida de muchas personas.

La ciencia sigue avanzando y con descubrimientos como este, el futuro de la medicina está cada vez más cerca. ¡Increíble!

El impacto medioambiental del plástico es muy agresivo por su lenta degradabilidad y por la composición química que representa. La contaminación de los plásticos se ha convertido en uno de los retos medioambientales más urgentes en nuestro tiempo. Su producción e incineración contribuye en gran medida al cambio climático.

Su aparición en la década de los 50 como el material que solucionaría nuestras vidas actualmente nos está destruyendo. Su permanencia como un protagonista de todo lo que hacemos estima al año más de 100 millones de toneladas de producción de dicho material para su fabricación. Con lo que la contaminación de los plásticos en el medioambiente lejos de desaparecer, cada vez es mayor.

De esas 100 millones de toneladas, al final del día 13 millones de toneladas acaban en los océanos entre flora y fauna. ¿Una locura, no?

Y aunque muchas empresas ya están haciendo conciencia para evitarlo o reciclarlo, el problema es incalculable debido a que:

  • Una bolsa de plástico tarda en degradarse 150 años.
  • Una botella de plástico tarda en degradarse más de 1.000 años.

Y aunque pensamos que es responsabilidad de gobiernos y terceros, el cambio comienza en uno, evitando el consumo de este material tan agresivo y hacer algunas de las siguientes acciones como: Participar en las tareas de limpieza en océanos y costas; Mejorar la gestión del reciclaje; Adoptar un estilo de vida más saludable; Reducir nuestro propio uso del plástico haciendo uso de reutilizables.

Pero aquí hay buenas noticias y nuevas esperanzas para el mundo. Un equipo de investigadores australianos hallaron un hongo que sería capaz de descomponer plástico en tiempo récord, 140 días. Con esos pocos días se estaría dando una nueva esperanza a la crisis del reciclaje.

De acuerdo con la profesora Dee Carter, experta en micología de la Facultad de Ciencias de la Vida y Medio Ambiente y coautora del estudio, afirma que “los hongos son increíblemente versátiles y se sabe que son capaces de descomponer prácticamente todos los sustratos. Este superpoder se debe a su producción de potentes enzimas, que excretan y utilizan para descomponer los sustratos en moléculas más sencillas que las células fúngicas pueden absorber”.

Científicos australianos de la Universidad de Sidney afirman haber encontrado una manera de usar un hongo para descomponer plástico, incluso aquellos más difíciles de degradar. Esto le otorga un gran potencial para mejorar la baja tasa de reciclaje de algunos plásticos, ya que con él se lograría descomponer plástico en 140 días.

A través de experimentos notaron que podían usar dos tipos de hongo que se encuentran comúnmente en las plantas y el suelo, Aspergillus terreus y Engyodontium album, para descomponer el plástico resistente. Fue la «tasa de degradación más alta reportada» en todo el mundo, dijeron científicos de la Universidad de Sydney.

Los científicos están probando el proceso de degradación con los hongos para ver cómo pueden hacerlo más eficiente y listo para su uso a escala comercial. El proceso de investigación podría llevar de tres a cinco años, y sería necesario abordar una letanía de problemas de comportamiento y comerciales.

Dichos hongos que suelen encontrarse en el suelo y las plantas, fueron capaces de descomponer el polipropileno tras someterlo a un tratamiento previo con luz ultravioleta o calor, reduciendo el plástico en un 21% en 30 días de incubación y en un 25-27% en 90 días.