En Oudenbosch, una pequeña localidad de los Países Bajos, un helado está dando de qué hablar en todo el mundo. No se trata de un sabor exótico ni de un topping extravagante, sino de una combinación que mezcla lo delicioso con lo funcional: un helado con 500 mg de paracetamol.

La idea nació en la panadería de Jan Nagelkerke, quien, inspirado por los dolores de cabeza que suelen aquejar a muchos durante festividades locales, decidió innovar. ¡Y vaya que lo logró! Con un lote de seis litros de helado, combinó jugo de limón y 20 tabletas de este popular analgésico, dando lugar a una creación tan curiosa como controvertida. Cada porción contiene la dosis exacta de 500 mg, suficiente para combatir esos molestos dolores.

El helado generó reacciones de asombro y entusiasmo en Oudenbosch, donde los residentes no tardaron en expresar su interés por probarlo. Sin embargo, la euforia fue breve. La Autoridad de Seguridad Alimentaria de los Países Bajos intervino, indicando que este tipo de productos requiere una licencia especial debido a que contiene un medicamento. Como resultado, el innovador helado fue retirado del mercado, dejando a todos con las ganas de más.

Más allá de su corta vida en vitrinas, esta creación ha generado un amplio debate sobre los límites de la gastronomía y la regulación de productos que combinan alimentos y medicamentos. Mientras algunos aplauden la creatividad de Nagelkerke, otros cuestionan los riesgos de consumir este tipo de productos sin supervisión médica.

En redes sociales, el helado de paracetamol se ha vuelto un tema viral, incluso, algunos usuarios han manifestado su interés en replicar la idea desde casa. Sin embargo, los expertos advierten: el paracetamol, aunque seguro y eficaz en dosis recomendadas, puede ser peligroso si se consume en exceso.

Por ahora, este peculiar postre no está disponible en otros países, pero su historia nos deja una lección: la innovación culinaria puede ir más allá de lo esperado, desafiando tanto nuestras papilas gustativas como las normativas legales.

Que hoy millones de mujeres en el mundo, tengan en sus manos la oportunidad de elegir la carrera de medicina y la especialidad en ginecología, es en buena medida, gracias a otra mujer, que decidió romper paradigmas, allá en la época medieval. Su nombre fue Trota de Ruggiero, conocida también como Trótula. Ella nació en Salermo, Italia, posiblemente en el año 1110. En ese siglo, los estudios y el conocimiento sólo estaban permitidos para los hombres y los espacios universitarios, se trataban en realidad de monasterios. Es decir, que la iglesia era quien decidía quien podía ingresar a sus aulas. Las mujeres solían ejercer como comadronas, desde un conocimiento 100% empírico y lo hacían de manera secreta. Sin embargo, en el siglo XI (según cuenta la historia) muy cerca de Nápoles, se fundó la Escuela Médica Salernitana, un espacio laico, en donde era permitido el acceso de las mujeres, siempre y cuando, tuvieran previamente algún tipo de práctica gracias a sus labores como parteras. Justo a ese espacio se acercó Trótula y fue donde se especializó en el conocimiento de la salud femenina, convirtiéndose en la primera mujer dedicada a la giencología y obstetricia. Todo su conocimiento lo dejó como herencia al mundo en un par de libros, siendo el más famoso uno llamado: “Passionibus mulierum curandorum” cuya traducción inmediata es: “Curación de las dolencias de las mujeres” en el que a lo largo y ancho de 60 capítulos, abordó temas como la menstruación, el control de la natalidad, el embarazo, el parto, el uso de hierbas y opiáceos para disminuir el dolor de las contracciones de las mujeres al momento de entrar en labor, (un tema tabú y perseguido, pues se consideraba una penitencia del pecado original), la esterilidad (que en aquellos tiempos se creía que sólo las féminas podían serlo) y los métodos anticonceptivos, los cuales por cierto, ella defendía que debían ser para ambos sexos y no sólo suministrados a las mujeres. Además, fue muy puntual al hablar sobre la importancia de la higiene femenina, las infecciones y las enfermedades exclusivas de las mujeres. Si te lo preguntas, sí. Fue ella una mente adelantada a su época. Sus escritos fueron, además de un avance en temas médicos para la humanidad, un paso enorme en la salud integral de su género. Fue tan revolucionaria su pensamiento, que algunos estudiosos inventaron que ella, en realidad era un hombre. De hecho, durante muchos siglos, sus grandes textos fueron atribuidos a un personaje ficticio llamado: Trótulus. Sin embargo, su historia fue rescatada por historiadores y periodistas, con el objetivo de que el legado de su trabajo, sea conocido y reconocido. Trótula de Salermo, una de las mujeres, más increíbles de todos los tiempos.