Imagina que un día, un accidente o una enfermedad pudiera cortar completamente la conexión entre tu cerebro y tus piernas. Para quienes viven con paraplejia, esa realidad es una lucha diaria. Sin embargo, una investigación revolucionaria en España ha traído una chispa de esperanza. Científicos del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) han logrado reconectar una médula espinal completamente seccionada en un modelo de rata. ¿El secreto? Una espuma de grafeno.

Este avance, que ha sido considerado un paso gigantesco, se basa en el uso de una espuma 3D hecha con óxido de grafeno reducido. Este material tiene la capacidad de crear un ambiente favorable para la reparación de tejidos en la médula espinal. Lo más impresionante es que, a pesar de que la médula se había seccionado por completo, la espuma ayudó a regenerar la conexión entre las neuronas, lo que hace que este hallazgo sea potencialmente crucial para pacientes parapléjicos.

El experimento mostró que cuando se implanta esta espuma en una médula espinal dañada, no solo se generan vasos sanguíneos que nutren el nuevo tejido, sino que las neuronas supervivientes logran proyectar sus prolongaciones a través de la espuma. Con el paso del tiempo, estas conexiones mejoran, y tras varios meses, las neuronas lograron reconectar con el cerebro, restaurando parcialmente la comunicación entre la médula espinal y el sistema nervioso central.

Este descubrimiento no solo abre nuevas puertas para el tratamiento de las lesiones medulares, sino que también representa un avance en la investigación de la nanotecnología aplicada a la medicina. En colaboración con el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, los científicos continúan perfeccionando este tratamiento, que podría cambiar el destino de miles de personas que hoy viven con los efectos de lesiones medulares.

Aunque aún queda mucho por hacer, los avances obtenidos gracias a la nanotecnología y el grafeno prometen una nueva era de tratamientos para la paraplejia. Quizá, algún día, esta investigación pueda ser la clave para curar lo que antes parecía incurable. 

!Qué maravillosa es la tecnología! Resulta que ahora antes de que se haga visible el mal de Parkinson existe un reloj inteligente que podría ayudar a los médicos a predecir la enfermedad con anticipación.

¿Cómo? La investigación se hizo con miles de personas que llevaban relojes inteligentes en sus muñecas.

Los pacientes que lo padecerán empiezan a escribir cada vez con letra más pequeña. Aún antes de que ellos mismos lo perciban, mantienen pulsadas las teclas del móvil más tiempo cuando envían un mensaje y varios años antes del diagnóstico, se producen los primeros trastornos en el movimiento. 

Para cuando el médico lo diagnostica, el 60% o más de las neuronas que producen la dopamina han dejado de hacerlo, haciendo tremendamente evidente el temblor, la rigidez muscular, la depresión.

Desde 2006 se puso en marcha un estudio en el que las autoridades sanitarias de Reino Unido siguen la evolución de la salud de medio millón de personas que entonces tenían más de 40 años (UK Biobank). Una década más tarde, a 103.712 de ellos se les dio relojes inteligentes para registrar su actividad durante una semana. Dichos datos sirvieron a un grupo de científicos para indagar un marcador objetivo del párkinson que serviría para su detección precoz. 

Ya cuando les pusieron los relojes, había 273 con diagnóstico clínico de párkinson. Y desde entonces se le había diagnosticado a otros 196. Los datos de estos dos grupos han sido claves para detectar la señal anómala que indica que algo va mal en la sustancia negra, la parte del cerebro que degenera a medida que avanza la enfermedad.

Ya que los acelerómetros, magnetómetros y giroscópicos que llevan las pulseras de actividad o los smartwatches no se les escapa los síntomas de las personas afectadas que experimentan como lentitud de movimientos, rigidez, dificultades de coordinación y temblores.

Una de las debilidades de esta investigación es que el registro de la actividad con los relojes solo duró una semana, pero sí se aplicara en un entorno real, la acumulación de datos a lo largo del tiempo podría afinar la señal de alerta. 

Antes del actual trabajo de Sandor, un grupo de científicos de Estados Unidos ya se había usado la inteligencia artificial para detectar patrones en los datos de los relojes inteligentes.

Además, “si le añadimos todas las demás características prodrómicas que están surgiendo relacionadas con el párkinson (anosmia, alteración del sueño REM, depresión, etc.), los algoritmos predictivos en nuestro nuevo mundo de IA se volverán muy poderosos”.

Recordemos que el párkinson es un trastorno neurodegenerativo del movimiento que se caracteriza por una progresión lenta de la enfermedad, definió la investigadora de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y coautora del estudio, Cynthia Sandor. 

La neurodegeneración es uno de los efectos clave del Alzhéimer. Es la pérdida gradual de la función neuronal, la cual no afecta a todo el cerebro por igual, no obstante sí al cuerpo mamilar o hipotálamo, una de las primeras áreas en mostrar la neurodegeneración producida por el Alzhéimer.

En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), EUA, un equipo de investigadores han conseguido identificar las neuronas que pueden llegar a contribuir a que se produzcan los primeros síntomas del Alzhéimer. Se trata de las células que son especialmente vulnerables al Alzhéimer, y son el objetivo de nuevos fármacos que podrían usarse para frenar esta enfermedad. Ese fármaco lleva por nombre Levetiracetam y reduce la hiperactividad neuronal, mejorando las tareas de memoria.

A su vez, el Laboratorio de Tsai está trabajando para definir de forma más efectiva cómo se conectan las neuronas laterales del cuerpo mamilar con otras áreas del cerebro. De esta forma, podrían llegar a averiguar cómo funcionan los circuitos de memoria.

Pero ¿cómo imaginar un diagnóstico así?

Patricia que ahora tiene más de 90 años al saber su enfermedad escribió un diario que fue descubierto por su hija como evidencia de que la enfermedad empezó a afectarla más de dos décadas antes de que fuera diagnosticada oficialmente con mal de Alzheimer.

“Mi mente está llena de agujeros” es el conmovedor diario de la mujer que plasmó el avance del su enfermedad durante 20 años.

“Escribo esto porque tengo miedo de que pueda tener Alzhéimer…”. Así empieza la primera entrada del diario de la británica Patricia Latto, que después de cumplir los 60 empezó a preocuparse por su deterioro mental el 12 de mayo de 1990.

“Y ahora acabé en una especie de tierra de nadie, no, en un limbo en el que no puedo recordar y lo que me causa aún más impacto: desde el que no puedo escribir con claridad”, sigue la entrada de hace 27 años.

Para algunos podría ser traumático o deprimente, no obstante es una lección de vida parsa aprender. Es un ejemplo de valentía y fortaleza.