Imagina que un día, un accidente o una enfermedad pudiera cortar completamente la conexión entre tu cerebro y tus piernas. Para quienes viven con paraplejia, esa realidad es una lucha diaria. Sin embargo, una investigación revolucionaria en España ha traído una chispa de esperanza. Científicos del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) han logrado reconectar una médula espinal completamente seccionada en un modelo de rata. ¿El secreto? Una espuma de grafeno.

Este avance, que ha sido considerado un paso gigantesco, se basa en el uso de una espuma 3D hecha con óxido de grafeno reducido. Este material tiene la capacidad de crear un ambiente favorable para la reparación de tejidos en la médula espinal. Lo más impresionante es que, a pesar de que la médula se había seccionado por completo, la espuma ayudó a regenerar la conexión entre las neuronas, lo que hace que este hallazgo sea potencialmente crucial para pacientes parapléjicos.

El experimento mostró que cuando se implanta esta espuma en una médula espinal dañada, no solo se generan vasos sanguíneos que nutren el nuevo tejido, sino que las neuronas supervivientes logran proyectar sus prolongaciones a través de la espuma. Con el paso del tiempo, estas conexiones mejoran, y tras varios meses, las neuronas lograron reconectar con el cerebro, restaurando parcialmente la comunicación entre la médula espinal y el sistema nervioso central.

Este descubrimiento no solo abre nuevas puertas para el tratamiento de las lesiones medulares, sino que también representa un avance en la investigación de la nanotecnología aplicada a la medicina. En colaboración con el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, los científicos continúan perfeccionando este tratamiento, que podría cambiar el destino de miles de personas que hoy viven con los efectos de lesiones medulares.

Aunque aún queda mucho por hacer, los avances obtenidos gracias a la nanotecnología y el grafeno prometen una nueva era de tratamientos para la paraplejia. Quizá, algún día, esta investigación pueda ser la clave para curar lo que antes parecía incurable. 

El Parkinson es una enfermedad muy asimétrica, por lo que generalmente afecta sólo a un lado del cuerpo y con esta técnica (neuroprótesis) se podrá estimular de manera selectiva la región más afectada, asegura el neuroingeniero español Eduardo Martín Moraud, responsable del proyecto.

La neuroprótesis está compuesta por electrodos que se instalan encima de la médula espinal y se conectan de forma directa con un neuroestimulador implantado en la zona subcutánea del abdomen, que es a su vez controlado desde el exterior mediante un mando a distancia.

La gran esperanza se dio en los laboratorios de los neurocientíficos del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza, quienes crearon exitosamente la neuroprótesis que permite que los enfermos de párkinson en fase avanzada puedan volver a caminar de forma normal, una habilidad que pierden en nueve de cada diez casos, y además presentaron al primer paciente del mundo tratado con esta tecnología.

Marc, un paciente francés de 62 años, recibió la nueva neuroprótesis y tras varios meses de rehabilitación, ha podido superar por completo los problemas que tenía para caminar, ya que no respondían a ninguno de los tratamientos que había recibido, reveló para EFE en una parte de la presentación a la prensa del avance científico. Ahora, Marc camina sin ninguna ayuda alrededor de seis kilómetros, sin dolores, ni cansancio.

Antes de probar con humanos se realizaron ensayos con primates a fin de determinar los parámetros que debía tener la neuroprótesis, como la potencia requerida, la zona que se debía estimular en cada caso y el mejor método para hacerlo.

A diferencia de la paraplejia, el Parkinson no impide que el cerebro mande la instrucción del movimiento a las piernas a través de la médula espinal, sino que “altera o debilita” la transmisión de este mensaje.

Ante el caso exitoso de Marc, el equipo de NeuroRestore planea realizar a continuación un ensayo de entre 80 y 100 participantes para demostrar la seguridad y eficacia de la neuroprótesis, y así solicitar la aprobación de las autoridades sanitarias para su uso. 

Los siguientes ensayos clínicos con seis pacientes serán financiados con aportes de la Fundación Michael Fox, creada por el actor Michael Fox, una de las personalidades con Parkinson más conocidas en el mundo por su rol en la trilogía “Regreso al Futuro” y que financia investigaciones para encontrar una cura a esta enfermedad degenerativa.

También se planea formar profesionales en este campo y de distintos ámbitos de la salud y la tecnología para que puedan trabajar de forma conjunta en el avance y la aplicación futura de esta nueva neuroprótesis.